Alrededor de los 80 años, muchas personas entran en una fase de la vida que algunos expertos en gerontología llaman cuarta edad, un umbral donde se intensifican cambios físicos, cognitivos y sociales.
Aunque no todos fallecen en ese rango, estadísticamente se observa un incremento considerable en la incidencia de enfermedades graves y en las tasas de mortalidad entre los 80 y 83 años, un fenómeno que a menudo no se discute con suficiente claridad.