A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con diferentes personas, y es innegable que algunas parecen... un poco extrañas. Usan una "máscara" para ocultar su verdadera identidad, y muchos las consideran personas "falsas".
Son personas a las que no les cuesta imitar los estados de ánimo, los intereses y la personalidad de quienes las rodean, casi como si fueran camaleones sociales. Aunque esto pueda parecer insignificante, su falta de autenticidad, a menudo producto de sus propias inseguridades y su constante necesidad de aprobación, puede resultar agotadora para quienes las rodean.
Los psicólogos han analizado este fenómeno y han encontrado algunas características comunes asociadas a él. El narcisismo es uno de los rasgos más frecuentes, caracterizado por un excesivo sentido de superioridad personal, la necesidad de admiración y la falta de empatía hacia los demás.
Luego está el maquiavelismo, que se asocia con la capacidad de una persona para manipular a los demás con el fin de conseguir lo que quiere.
Y, por último, la más alarmante es la psicopatía, que se asocia con la falta de culpa y remordimiento del individuo, lo que puede llevar a algunas personas falsas a dañar emocionalmente a otros sin inmutarse.
La
infancia también se menciona como un factor contribuyente según los expertos. Las personas que no experimentaron vínculos emocionales ni validación durante su niñez pueden sentir que no merecen amor. Esto las lleva a desarrollar una especie de escudo o fachada de autenticidad que las protege del rechazo. Si bien esta estrategia les resulta útil a corto plazo, puede llevarlas a caer en una red de engaños, lo que les dificulta establecer relaciones auténticas.
Según Kernberg, “el comportamiento fingido suele empezar como un escudo, pero puede convertirse en una barrera, no solo para la persona, sino para todos los que la rodean”.
A continuación se describen cuatro características que comparten las personas falsas:
1. Comportamiento inconsistente:
Una de las características más evidentes de las personas falsas es la inconsistencia en su comportamiento. Suelen comportarse de una manera con ciertas personas y de forma totalmente distinta con otras. En el proceso, adaptan sus palabras, su tono e incluso su personalidad a la situación.
Por ejemplo, una persona puede ser cálida y amigable con las personas con autoridad, mientras que se muestra fría y distante con los demás, o puede adoptar los intereses, opiniones e incluso la personalidad de aquellos a quienes intenta impresionar. Esto puede resultar bastante confuso para quienes la rodean, ya que se vuelve difícil saber quién es realmente y qué piensa en realidad. Según los psicólogos, esto suele ser consecuencia de la necesidad de aprobación social o de la manipulación de una situación para lograr sus propios fines.
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