Después de los 70 años, el cuerpo humano entra en una etapa muy particular. No se trata simplemente de "envejecer", sino de una profunda reorganización de múltiples sistemas simultáneamente.
A muchas personas les sorprende notar que ciertos cambios no se producen gradualmente, sino casi todos a la vez: el sueño se altera, la temperatura corporal se vuelve inestable, la digestión cambia, el equilibrio se ve afectado y la masa muscular comienza a disminuir más rápidamente.
Comprender estos cambios no es motivo de temor. Al contrario, reconocerlos permite anticiparse, adaptarse y mantener una buena calidad de vida durante muchos años más.