Ella tenía razón.
Construyeron un techo sobre tu infancia, lo bajaron centímetro a centímetro sobre tu juventud y pasaron tres años tratando de convencer al mundo de que merecías asfixiarte bajo él.
Pero el papel sobrevivió al miedo.
La verdad les sobrevivió.
Y al final, la chica a la que intentaron enterrar salió con la luz del sol en ambas manos.
EL FIN