En segundo lugar, las fresas de cultivo ecológico suelen contener menos residuos químicos, aunque no siempre están completamente libres de ellos. Por eso es tan importante lavar bien la fruta, incluso dejándola en remojo en agua limpia durante unos minutos.
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Por último, la variedad en la dieta es fundamental. Al variar las frutas que consumes, reduces el riesgo de exposición repetida a las mismas sustancias. Esto te permite mantener una buena salud a largo plazo sin renunciar por completo a las fresas.