2. El cazador detrás del caso Brown
Las mantis religiosas son conocidas por sus cuerpos alargados y patas delanteras plegadas, perfectamente adaptadas para atrapar presas. Como hábiles depredadores, se alimentan de moscas, grillos, orugas y muchos otros insectos que, de otro modo, podrían dañar las plantas.
Pertenecientes al orden Mantodea, las mantis se encuentran en muchas partes del mundo y son especialmente apreciadas en los jardines. Reconocer sus ootecas es el primer paso para comprender cómo comienza cada nueva generación: cientos de diminutas mantis se desarrollan dentro de una única cáscara protectora.
3. Cómo se ve y se siente una ooteca
La ooteca se forma a finales del verano o en otoño, tras el apareamiento. La mantis hembra secreta una sustancia espumosa que se endurece rápidamente formando una envoltura resistente alrededor de sus huevos. La estructura terminada tiene un aspecto oblongo y ligeramente estriado, con compartimentos en su interior que albergan múltiples huevos.
Se siente firme, aunque ligeramente esponjosa, lo suficientemente resistente como para soportar las condiciones invernales. Esta ingeniosa construcción mantiene los huevos aislados y seguros hasta que el clima más cálido anuncia la eclosión.