Muchos años después, tras la muerte de su madre, encuentra una vieja caja llena de recuerdos. Dentro, una carta cuidadosamente doblada.
Es el que le regaló la maestra de la escuela cuando era niño.
Lo desdobla, lo lee… y descubre con asombro estas palabras: «Su hijo es incapaz. Tiene deficiencia mental. Nos negamos a permitirle volver a la escuela».
Ese niño era Thomas Edison.
Lloró durante horas.
Luego escribió en su diario:
"Thomas Edison era un niño considerado deficiente... que, gracias a una madre excepcional, se convirtió en un genio".
Esta es una magnífica ilustración de lo que se llama el efecto Pigmalión: la forma en que miramos a un ser humano puede transformar su destino.