Primero, añade un puñado de sal gruesa. La sal acelera el secado del suelo y también actúa como desinfectante natural, eliminando bacterias y gérmenes.
Luego, añade unas gotas de lavavajillas. El lavavajillas tiene potentes propiedades desengrasantes. Si hay manchas de aceite, comida derramada o residuos pegajosos en el suelo, el lavavajillas disolverá la grasa y dejará la superficie mucho más limpia.

Luego, añade un poco de vinagre blanco o jugo de limón recién exprimido. Estos ingredientes ácidos ayudan a suavizar las manchas difíciles, facilitando su eliminación. Además, dejan el piso más brillante y limpio después de fregar.
Luego, añada un poco de alcohol isopropílico a la mezcla. El alcohol tiene excelentes propiedades desinfectantes y ayuda a prevenir la formación de moho, especialmente en climas húmedos.
Continúe añadiendo una pequeña cantidad de bicarbonato de sodio. El bicarbonato de sodio es conocido por sus potentes propiedades desodorantes y limpiadoras. Ayuda a neutralizar los olores y elimina eficazmente la suciedad sin dañar la superficie del piso.