3. Paracetamol (Paracetamol) – Liksom Tylenol
A menudo se considera una primera opción más segura para el dolor o la fiebre porque no irrita el estómago como los AINE.
Sin embargo, exceder las dosis recomendadas con el tiempo puede sobrecargar el hígado. Los estudios demuestran que el uso excesivo accidental es un problema común, especialmente cuando se combina con otros productos que lo contienen.
Breve lista de consejos para mantenerse seguro:
No exceda los 3000-4000 mg al día (lea atentamente las etiquetas).
Evite el alcohol con el uso regular.
Controla la ingesta total procedente de todas las fuentes, incluidos los remedios para el resfriado.
Los médicos agradecen que los pacientes tomen la iniciativa para hacer un seguimiento de esto.

4. Benzodiazepinas y pastillas para dormir similares, así como algunas opciones de medicamentos recetados para el insomnio.
Estos productos ayudan a aliviar los problemas de sueño o la ansiedad a corto plazo y favorecen rápidamente la relajación.
El uso prolongado suscita preocupación por la dependencia, la tolerancia (necesidad de una mayor cantidad para obtener el mismo efecto) y los posibles efectos sobre la memoria o el equilibrio. Las recomendaciones sugieren que se recomienda su uso durante periodos cortos.
Y aquí viene lo interesante: muchas personas logran pasar con éxito a métodos no médicos.
Pasos a seguir:
Establece una rutina de sueño constante (a la misma hora para acostarte y levantarte).
Limita el uso de pantallas y el consumo de cafeína por la noche.
Explora las técnicas cognitivo-conductuales para el insomnio, que suelen ser más efectivas a largo plazo.
Su médico podrá orientarle sobre cómo reducir gradualmente la dosis si fuera necesario.
5. Ciertos antihistamínicos, como la difenhidramina presente en productos para dormir o para la alergia.
Estos componentes se encuentran en muchos somníferos de venta libre o en fórmulas para aliviar las alergias, y bloquean la histamina para aliviar los síntomas.
Especialmente en adultos mayores, el uso prolongado puede provocar somnolencia, confusión o sequedad bucal debido a sus efectos anticolinérgicos. Los criterios de Beers recomiendan precaución en casos de uso prolongado.
Opciones más inteligentes: Elija antihistamínicos no sedantes como la loratadina para las alergias, o concéntrese en la higiene del sueño para los problemas de descanso.
Qué puedes hacer ahora mismo: Consejos prácticos para un uso más seguro
Aquí tienes algunos hábitos sencillos que puedes desarrollar:
Revise sus medicamentos anualmente: programe una "revisión de medicamentos" con su médico o farmacéutico.
Controla los síntomas y el uso: Lleva un diario sencillo; anota cuándo tomas algo y por qué.
Explora alternativas no farmacológicas: La actividad física, el manejo del estrés o los cambios en la dieta suelen ayudar a abordar las causas subyacentes.
Lee las etiquetas siempre: Busca ingredientes ocultos o advertencias.
Hazte preguntas como: "¿Sigue siendo esta la mejor opción para mí a largo plazo?" o "¿Existen alternativas de menor riesgo?".
Estos pequeños pasos te dan poder y, a menudo, conllevan a una menor cantidad de medicamentos en general.